
Yo amo a Robbie Williams porque:
Es guatón igual que yo. Y al igual que yo, sufre teniendo que negarse a todo lo que le gusta en materia culinaria y gastronómica. Por ende, vive en dieta y lo obligan a hacer ejercicio. A mí también me deberían obligar.
A pesar de que lo pasa bien, que es chistoso, que sonríe todo el tiempo y que ama a su mamá, sufre al igual que yo por no poder establecerse sentimentalmente con nadie.
No es muy inteligente, al igual que yo. Sus letras hablan siempre de lo mismo, cambia la forma de decirlo solamente. Por ende, está trancado con un solo tema y para él, ese es su tema. Al igual que yo con el mío.
Aunque lo niegue, todavía siente rencor por quienes fueron sus mejores amigos en su adolescencia y juventud. Yo también les guardo rencor.
Si yo fuera cantante, mi fin sería entretener a la gente y hacerla bailar y cantar, no educarla ni entregarle mensajes de vida imprescindibles y concienzudos. Él hace eso.
Es egocéntrico a cagar. Como no tiene a quien compartirse, usa todo su tiempo para hacerse “cariño” él mismo y por él nada más. Yo hasta me tomo fotos y las subo para que la gente me mire.
Anda en pelota cada vez que puede. Yo lo haría si tuviera mi propia casa.
Ama a los Pet Shop Boys y le hubiese gustado ser como Elvis. Me too.
Es atractivo, pero no mino. Yo podría serlo también, pero no tengo un equipo de millones de dólares que me emperifolle.
Fuma, toma copete, toma café, se mete pastillas y come. Todo compulsivamente. Yo también.

