viernes, 28 de diciembre de 2007

Sólo necesito decir que Facebook me asusta un poco.
Es posible hacer contacto con compañeros del colegio que dejaste de ver en cuarto básico. Compañeros que dejaste atrás en un mundo que nunca más volverá a ser tuyo. Pero que están ahí. Que siguen ahí. Heavy.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

24 de Diciembre en la noche.


Le dije a la Eli en su blog. Y se lo decía anoche a mi hermana, mientras ella manejaba de vuelta a la casa: Santiago me discrimina por ser un hombre soltero que no celebra Navidad.

Familia (padre, madre, hermana chica) se fue cerca de San Felipe a pasar toda esta semana navideña. A una especie de hotel-resort-cabaña. Obvio que no fui. Y las razones me las guardo. El punto es que con hermana grande decidimos salir a comer fuera. No por celebrar algo, si no porque estamos solos en casa, tenemos algo de plata y, bueno, la sociedad te obliga -prácticamente- a hacer algo especial la noche del 24 de Diciembre.
Cuento corto, nos vestimos semi decentes y partimos. "Vamos a Bellavista, como barrio pseudo-bohemio debe estar funcionando". Error. Luces apagadas. Calles vacías. Mientras hermana puteaba al aire por nuestra decepción, yo miraba y fumaba. Un (evidente) extrangero esperaba un taxi en una esquina, con shorts, chancletas y mochila. Su cara de impresión me hizo pensar que en cuanto volviera a su país, comentaría con estupor lo que había presenciado: un país completo paralizado por una celebración religiosa. Mismo resultado obtuvimos con Plaza Ñunoa, Providencia (INCLUSIVE SUECIA), El Bosque y Manuel Montt. Desastre. Vuelta pa' la casa con las caras largas y la radio bajita.

A mí me da miedo esto. Me da miedo que por no tener fe, no tener una religión o -por lo menos- una creencia, mi ciudad me discrimine y me excluya. Si yo no celebro el nacimiento de Jesús, soy soltero, vivo solo, no tengo hijos y no tengo un árbol de pascua en el living, la noche del 24 de Diciembre estoy condenado a quedarme encerrado sin una sola oportunidad de salir. Porque, según lo que vi, en Santiago TODO EL MUNDO es católico. TODO EL MUNDO celebra Navidad. O sea, no hay gente judía, no hay musulmanes, no hay agnósticos, no hay ateos ni nada. No existe gente como uno que tenga la intención de hacer algo distinto a esperar al viejo pascuero. Creo que es grave.
Salvo por los chinos residentes, no existía forma de comprar algo decente para comer (servicentros excluídos). Gracias a ellos y a Buda fue que con hermana pudimos justificar el gasto de bencina y las pintas.

Me da un poco de rabia esto. Pero en fin. La comida estaba buena y Forrest Gump siempre es una buena excusa para prender el televisor. La cosa es que para el próximo año tengo dos opciones:


- Hacer como que todo esto no me importa y rodearme de familia en torno a un pino con luces (¿qué onda esa weá?).

- Chantarme un par de cortos de Gin y acostarme temprano.





Damn.

lunes, 10 de diciembre de 2007

DEMMIT


Quiero pensar que la injusticia en la vida es algo que existe sólo para darle más emoción a las recompensas.
Y que la injusticia de la cual soy objeto es pequeña y casi imperceptible en comparación a la recompensa que se me hará entrega unos meses más adelante.

sábado, 8 de diciembre de 2007

Para todos ustedes.

Atrasado como siempre -y luego de un día de egreso oficial de la universidad- en vez de pre-extrañar a mis compañeros de universidad, extraño de repente a los del colegio. Van seis-ya-casi-siete desde que no lo son más. Pero siendo realista, no los extraño como debería.

Son sólo dos a los que veo actualmente (1). A uno de esos dos, unas cuatro veces por año. Paralelamente, a un par las veo una o dos veces durante la misma cantidad de meses (2). Hay uno que, a pesar de que aparece una vez cada 365 días, pienso que lo hace dos (3). Por otra parte, a uno lo sé de vez en cuando por Messenger (4), viéndolo pasar por ahí –por lo menos- cuatro veces durante esa misma numeración. Por él, sé de un par más (5), a los cuales no los veo físicamente desde hace unos tres años. De manera similar, hay una que sé de ella sólo por escrito hasta hace unos meses (6). De todo el resto que no veo, a cuatro los sé por un par de sicopateos por fotolog (7). También tengo a uno en Messenger, pero que hace unos dos años que no le hablo (8). Nada.

Creo que es por esto que los extraño. Y, retomando lo del primer párrafo, no los extraño como debiera. Porque los extraño por lo que no son. Los extraño como parte de mi adolescencia, no como amigos o compañeros de colegio. Los extraño como parte de mis carencias actuales. De mis inseguridades, de mi falta de amor juvenil, de mi inconformidad con la vida… en fin, de todo eso que se tiene a los 16 años. Sólo por eso los extraño.

Los extraño también –y ahora que lo pienso- por haber sido testigos de mi crecimiento (pasé con ellos casi toda mi escolaridad, así que mínimo). También por hacer que me cuestione mil cosas que debí hacer y no hice, y otras tantas que hice y que jamás debí hacer. Los extraño porque pienso que todos y ninguno a la vez ha hecho lo que quería hacer. Ni han sido lo que querían. Pienso que los extraño porque me gustaría que vieran lo que soy ahora. Que vieran que me va bien. Que hago bien lo que hago y que, probablemente, sea en futuro cercano lo que siempre quise. Porque prometí serlo y pienso que lo conseguiré a corto plazo.

Lo peor de todo esto es que no los extraño como debiese. Debería extrañarlos con dulzura. Con melancolía. Con añoranza, con cariño y -por qué no decirlo- con algo de rencor. Pero no. Los extraño sólo porque fueron algo y no porque quisiera que aún lo fueran.

Quisiera que les vaya bien. Que consigan lo que quieran. Que sean quienes quieran ser. A pesar de que en el fondo no lo deseo de verdad. Porque no los extraño de veras. No los extraño como debería. Los extraño así. A medias. Un poco en mala y un poco en buena. Los extraño como se lo merecen y como creo que me extrañan a mí. No como se debe. Porque así son las cosas y porque así van a ser hasta que nos volvamos a reunir el día en que uno de nosotros se muera. Porque de otra forma, será imposible. Porque ninguno quiere verse. Porque ninguno va a ceder. Porque nos tocó conocernos y desconocernos en tan poco tiempo, que nadie logró superarlo. Yo no lo supero aún. Y es por esto que los extraño así. Como no se debe.

(1): Claudia [ a color ], Pablo [ a color ]

(2): Paulina [ a color ], Camila

(3): Jorge [ a color ]

(4): Felipe

(5): Cristóbal, Arturo

(6): Samantha [ a color ]

(7): Roberto, Liliana, Andrea.

(8): Leo