miércoles, 26 de diciembre de 2007

24 de Diciembre en la noche.


Le dije a la Eli en su blog. Y se lo decía anoche a mi hermana, mientras ella manejaba de vuelta a la casa: Santiago me discrimina por ser un hombre soltero que no celebra Navidad.

Familia (padre, madre, hermana chica) se fue cerca de San Felipe a pasar toda esta semana navideña. A una especie de hotel-resort-cabaña. Obvio que no fui. Y las razones me las guardo. El punto es que con hermana grande decidimos salir a comer fuera. No por celebrar algo, si no porque estamos solos en casa, tenemos algo de plata y, bueno, la sociedad te obliga -prácticamente- a hacer algo especial la noche del 24 de Diciembre.
Cuento corto, nos vestimos semi decentes y partimos. "Vamos a Bellavista, como barrio pseudo-bohemio debe estar funcionando". Error. Luces apagadas. Calles vacías. Mientras hermana puteaba al aire por nuestra decepción, yo miraba y fumaba. Un (evidente) extrangero esperaba un taxi en una esquina, con shorts, chancletas y mochila. Su cara de impresión me hizo pensar que en cuanto volviera a su país, comentaría con estupor lo que había presenciado: un país completo paralizado por una celebración religiosa. Mismo resultado obtuvimos con Plaza Ñunoa, Providencia (INCLUSIVE SUECIA), El Bosque y Manuel Montt. Desastre. Vuelta pa' la casa con las caras largas y la radio bajita.

A mí me da miedo esto. Me da miedo que por no tener fe, no tener una religión o -por lo menos- una creencia, mi ciudad me discrimine y me excluya. Si yo no celebro el nacimiento de Jesús, soy soltero, vivo solo, no tengo hijos y no tengo un árbol de pascua en el living, la noche del 24 de Diciembre estoy condenado a quedarme encerrado sin una sola oportunidad de salir. Porque, según lo que vi, en Santiago TODO EL MUNDO es católico. TODO EL MUNDO celebra Navidad. O sea, no hay gente judía, no hay musulmanes, no hay agnósticos, no hay ateos ni nada. No existe gente como uno que tenga la intención de hacer algo distinto a esperar al viejo pascuero. Creo que es grave.
Salvo por los chinos residentes, no existía forma de comprar algo decente para comer (servicentros excluídos). Gracias a ellos y a Buda fue que con hermana pudimos justificar el gasto de bencina y las pintas.

Me da un poco de rabia esto. Pero en fin. La comida estaba buena y Forrest Gump siempre es una buena excusa para prender el televisor. La cosa es que para el próximo año tengo dos opciones:


- Hacer como que todo esto no me importa y rodearme de familia en torno a un pino con luces (¿qué onda esa weá?).

- Chantarme un par de cortos de Gin y acostarme temprano.





Damn.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Compadre, la religión no es creer en Jesús ni en una hueá antropomórfica.

religare: Unión de las cosas.

Mi religión creo que está clara: la música, me gusta unir las formas, compases, ritmos, estilos, etc.

Su religión puede ser la fotografía. Ahora, que la gente sea ignorante y te diga: "estay loco, eso no es religión" allá ellos. Mi religión es la música y mi iglesia son las tokatas y conciertos ¿Cuál es la suya? Un maravilloso tema de converzación, pero luego de comerciales.

Ricardo Iturrieta
www.myspace.com/ricardoiturrieta